Vida inmortal
Datos de publicación (revista completa):
Publicación: Revista Albores Caipell
Año de publicación: 2022
Número | volumen: 3 | 1
Link de visualización: https://www.calameo.com/books/00668450270cdc7176b1a
Cita: Nivia, R. (2022). Vida inmortal. Revista Albores Caipell, 3(1), 61. https://www.calameo.com/books/00668450270cdc7176b1a
Rusvelt Nivia Castellanos
Ibagüé, Colombia
Era de noche y no podía dormir. Sucedía, porque el nocturno de la melancolía estaba presionando a mi espíritu. El insomnio, vino a su marcha con horrenda depresión. Así que tuve que ir al fondo del universo.
Pasadas las horas, reaparecí en un espacio de exagerada vacuidad. Allá en frío, me vi con una sola desgana. La pesadez era muy fuerte. Se paseó luego la dolencia por mi carne, mientras surgía una sombra toda fantasmal, que salía de un cementerio.
En seguida ilación, ella vino fugazmente a mi presencia demacrada. Sola, era como una mujer negra. Yo desnudaba la podredumbre de su ánimo facial. La visión, claro que fue maléfica para mí. Saberla así de crápula; frente al otro espejo del mundo, me puso más que decaído. Por estos defectos, la existencia se me revolvió entre un grito desgarrador.
Sobre lo creciente, no podía soportar la emanación embrujadora suya. Era muy densa, provocaba pesadez. Sin embargo, ya conocía su energía. Cuando ella venía a mi claustro, podía percibirla con horror. Siempre que tenía ocasión, expandía todos sus fluidos por los vacíos para intentar asesinarme. Menos mal, yo la entreveía y conseguía huir de sus garras cegadoras.
Así que por lo tormentosa, yo tomé ayer la decisión de ir al fondo del abismo. Estuve por allá donde viven los otros seres inmortales. Todo estaba desequilibrado. Se reflejaba la miseria. Sólo había crueldad. Cuando al poco tiempo, yo la advertí a ella, vi correr su ser espiritual junto a su pobre lobreguez. Desde su posición agónica; se supo furiosa, apenas reconoció mi cuerpo. Entonces, se me aproximó con furia y evocó unas maldiciones, luego trató de empujarme al vidrio de la perversión, quiso hacerlo con recelos y odio.
Aunque lo luchó, no pudo conmigo. Por precavido, puse atención a su figura oscura. Para lo otro virtuoso; la esquivé a ella y de golpe cobré mi justa venganza, la quemé con mis manos, la purifiqué en el bien.
En cuanto volvió la madrugada, yo fui libre, me despedí del mundo pecador.

Acerca del autor
Reside en Ibagué, Tolima, Colombia. Comunicador social y periodista por la Universidad de Tolima. Participa en diferentes talleres literarios: Taller de cuento Hugo Ruiz Rojas, Universidad del Tolima, además asiste al taller de Relata, Escribarte, Ibagué.




