Sombras que se arrastran
Datos de publicación (revista completa):
Publicación: Revista Albores Caipell
Año de publicación: 2024
Número | volumen: 5 | 1
Link de visualización: https://www.calameo.com/read/006684502fe159c83f2fe
Cita: Chong, F. (2024). Sombras que se arrastran. Revista Albores Caipell, 5(1), 53. https://www.calameo.com/books/006684502fe159c83f2fe
Fátima Chong S.
Dieron de alta a mi madre del hospital, sin mayor esperanza, con la única instrucción de darle una «calidad de vida». Una semana después de haberse instalado el equipo médico en la habitación, que se suponía le ayudaría a su subsistencia, una semana después de su convalecencia, se apareció la muerte con semblante amigable, me tomó de la mano y me cuestionó: «¿Quieres que me la lleve?».
Con indignación le respondí:
—¡Nooo!, velaré por ella, además, si te la llevas me quedaré en soledad.
Transcurrieron otros tantos días, y se volvió a presentar la muerte, pisando el vómito y la orina de mi madre, que yo afanosamente limpiaba, y me preguntó otra vez:
—¿Quieres que ya me la lleve?
Con la mente extenuada por el cansancio le dije:
—¡Nooo!, ¡espera un poco!
Otros dos, tres, muchos meses más siguieron; y yo pendiente de sus medicamentos, evitando le diera un infarto cerebral o cardíaco a quien ya no hablaba, ni reconocía a nadie, ella solo se quejaba por la intensidad de sus dolores de cabeza, y yo sobrevivía temerosa de que se ahogara con su propia saliva, sanando sus llagas de postración.
Una tarde, de esas tardes grises, evoqué a la muerte y le pedí:
—¡Por favor, llévatela!
Y sí, me musitó:
—¡No, ahora, mejor envíamela tú!
Yo somnolienta, abrí el frasco que contenía sus pastillas y las vacié todas, toditas en el inodoro, volviéndome a la enferma desde el baño, murmurándole: «¡Adiós mamá!», pareció que me miró con ternura ante la despedida, o quizá lo figuré para calmar mi conciencia; luego dormí muchas horas, ¡descanse!, ella también lo hizo en ese instante, pero en otro espacio y tiempo.




