Rusvelt Nivia Castellanos De locos tiempos, hay degeneración en la ciudad de Mowana. Por aquí, los pobladores andan extraviados por las calles. Ellos deambulan entre la ruindad como sombras. Sus vidas se saben trastornadas y patéticas. Estos seres pobres; habitan…
Mariana Duque García He intentado que el shampoo no se me vaya a los ojos, que los pies no me traicionen y me hagan resbalar dentro de la ducha, he luchado con la llave para que no se reviente mientras…
D. J. González Era un medio día ardiente. El sol estaba en su cénit. De a poco íbamos engrosando la fila. Todos estudiábamos en la misma escuela y vivíamos en el mismo barrio, por lo que era una ocasión obligada…
Ronnie Camacho Barrón Mi corazón late a mil por hora mientras preparo la comida, he practicado esta receta miles de veces, pero no puedo evitar sentirme nerviosa, tras un año de ausencia mi novio por fin ha regresado. ―Veo que…
Francois Villanueva Paravicino Cuán débil es nuestra razón y cuán rápidamente se extravía cuando nos estremece un hecho incomprensible. MAUPASSANT De niño escuché la leyenda del Loco Matusalén. Decían que comía sapos, ratas muertas y culebras en las orillas del…
Johanna E. Manrique H. Bogotá, Colombia No te has ido, aún no te vas. Estás sentado en tu cama, mirando en la ventana, caminando por los corredores, hablándome, caminando a mi lado, escuchándome. Estamos comiendo y jugando juntos, corres detrás…
Jenny Betancur España Corría, corría feliz, no conocía muy bien si esa era la palabra adecuada, pues nunca se había sentido así. Corría sin más, por los bosques, por la ciudad, por las montañas, descalza, en chanclas, despacio, rápido; corría…
Ronnie Camacho Barrón Matamoros, Tamaulipas, México Como siempre es una hermosa noche, las estrellas brillan, la luna llena abarca un gran cacho del cielo y yo muy confiado, me acerco a la puerta de la cafetería donde mi novia trabaja.…
Freddy Auqui-Calle Quito, Ecuador Leyendo las crónicas del padre José de Acosta me he encontrado con un relato sugerente. Los mexicas emprendían guerras con los pueblos vecinos por muchas razones: una de ellas se resumía en capturar enemigos para luego…
Álvaro Alarco Lima, Perú Deambulas por aquella calle que alguna vez les perteneció. Caminas sin un rumbo fijo, sin un norte, sin una dirección. Él —te pones a pensar ahora— era tu máxima meta y logro obtenido. Desde aquel 15…
Sarays Guerrero Hernández Ciego de Ávila, Cuba Recostado a los barrotes de hierro, con los ojos cerrados, imaginaba que era libre y estaba allá en medio del bosque, rodeado de pinos, casuarinas, algarrobos y bandadas de sinsontes, palomas, pájaros carpinteros,…
Santiago Garcés Moncada Itagüí, Colombia Hoy mi mujer me ha comprado una caja de tapabocas, desde que entró a la casa noté su mal humor de los últimos días, dejó la bolsa sobre la mesa y sacó la caja lentamente,…
Márcia Batista Ramos Brasil Mientras los perros ladran, la noche gruñe sus dolores en las mazmorras postmodernas, que encierran niñas desaparecidas que, en su agonía, no esperan un milagro. En los antros, calles y otras mansiones, las drogas sostienen otros…
Marvel Hinostroza Concepción, Perú Cuando la tierra se vio infectada de enfermedades extrañas y se secaba la sangre en las venas y la humanidad agonizaba producto de ellas, iniciaba la era de la extinción de los seres vivos. El agua…
Adriana Claudia Rocha Gómez Cochabamba, Bolivia Escucho su voz, se humedece mi razón. Miro sus labios, se acelera mi emoción. Cuando él me toma por la fuerza, me deslizo entre sus piernas, el tiempo se detiene al estar sumergida en…
Adriana Claudia Rocha Gómez Cochabamba, Bolivia Diana deseaba viajar al pasado para decirle a su amado tío que no tome esa decisión, necesitaba con mucha urgencia hacerle entender que aún había fuerza en su alma y que aún quedaba esperanza…
Nalu B Querétaro, México El doctor no me creyó. Si me cubría el ojo que me quedaba, todavía podía ver lo último que había visto con el otro, antes de que me lo quitaran. No recordaba, lo veía, como si…
Eliseo Francisco Abreu Hernández Jovellanos, Matanzas, Cuba La sostuve, intenté que diera otro paso. Sus ojos me miraron trasmitiéndome todo el horror. La luna imponía destellos rojizos que delataban nuestros cuerpos. De nuevo el aullido. Se estremeció, mire sus pies…
Sarays Guerrero Hernández Ciego de Ávila, Cuba Atención, señoras y señoreshablemos en seriocesen por un tiempo los cañones.¡Es hora de los juegos!Abel Guerrero Castro Cuando Alejandro terminó de leer el cuento, El soldadito de plomo, quiso tener uno como aquel,…
Rusvelt Nivia Castellanos Ibagüé, Colombia Era de noche y no podía dormir. Sucedía, porque el nocturno de la melancolía estaba presionando a mi espíritu. El insomnio, vino a su marcha con horrenda depresión. Así que tuve que ir al fondo…