El mal maestro
Cita esta entrada así:
Vargas, M. (2025). El mal maestro. Revista Albores Caipell. https://revistaalborescaipell.com/el-mal-maestro/
Datos de publicación (revista completa):
Publicación: Revista Albores Caipell
Año de publicación: 2022
Número | volumen: 3 | 1
Link de visualización: https://www.calameo.com/books/00668450270cdc7176b1a
Cita: Vargas, M. (2022). El mal maestro. Revista Albores Caipell, 3(1), 20-25.
Marjaneh Vargas Barajas
Universidad Autónoma de Nueva León
Resumen: El presente ensayo es una exposición de las formas de violencia contra la mujer, y contrasta la presencia masculina y femenina, así como sus roles sociales.
El actuar humano es influido por factores externos a su persona, como su ambiente o experiencias, sin embargo, es la propia voluntad la responsable de todos sus actos pues todo lo demás son solo influencias, más no son sujetos de tales pensamientos o actuaciones; el humano en cambio sí lo es.
Es ese libre albedrío de la sociedad el que formó esta situación, aunque muchos se lo quieran atribuir a los factores externos. Y es que la violencia contra las mujeres tiene diversos orígenes y formas que siempre vuelven al mismo punto de partida.
Uno de ellos es el sexismo: una forma de menospreciación y discriminación hacia otros por razones de género. Se manifiesta a través de la: misoginia. Un sentimiento individual de odio hacia la mujer (que actualmente ha ido en aumento entre los individuos de la sociedad), en el que se cosifica su cuerpo de modo que sean vistas como objeto de placer y crianza y valga únicamente por esas funciones, motivando también a otros a hacer lo mismo. Se procura marginarla para no tener relación con una, algo que se ve muy claro en varias de las formas de discriminación laboral.
En un entorno carente de oportunidades, donde el seguro médico y los puestos de importancia encajan a la perfección en ese panorama, es común el contacto con la misoginia, el machismo y violencia sexual. La discriminación se percibe donde hay dificultades de contratación ante la condición de ser mujer, madre o embarazada. Como también, en las facilidades de despido, por subir de puesto (ya que la misoginia el rechazo a su liderazgo queriendo imponer el masculino sobre ellas) o embarazarse. La desigualdad salarial con respecto a los hombres o incluso con otras mujeres solo porque no son madres ni están embarazadas (a diferencia de la mujer en cuestión).
Por otro lado, está el machismo, que a diferencia de la misoginia es un fenómeno social que se ha dado a lo largo de la historia. En este no hay un distanciamiento con la mujer motivado por el odio, puesto que es solo un modo de interactuar con ella, en el cual es normal un estilo de vida en donde se busca que ellas conserven ciertos “roles femeninos” como la vida doméstica, o la maternidad. Es una actitud que incluso puede disfrazarse de amabilidad por medio de paternalismo o condescendencia, al no ver a la mujer como un ser independiente.
El machismo provocó el patriarcado. Un fenómeno histórico de segregación donde hay un mayor predominio y autoridad masculina sobre la femenina en la sociedad. Ambos fenómenos se diferencian en el hecho de que el machismo es un comportamiento que valora más al hombre que a la mujer y puede ser expresado por los dos sexos, mientras que el patriarcado es consecuencia del propio machismo. Un ejemplo del patriarcado es el heteropatriarcado, donde el hombre tiene acceso al voto, vida política, económica y mayor libertad sexual, mientras que la mujer es relegada a puestos públicos menos importantes, sueldos más bajos y una menor calidad de vida. Según el himno Un violador en tu camino, surgido en Chile como una performance: El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer y nuestro castigo es la violencia que no vez.
Otras formas de machismo justifican la violencia sexual, que va desde el abuso, donde una o más personas dañan por medio de la manipulación, engaño o coacción, rara vez emplea violencia física; al acoso, donde el acosador aprovecha su superioridad con su víctima para intimidarla y obligarla a hacer cosas, cuando esta carece de la capacidad intelectual o física para negarse; a la agresión, donde hay intimidación y violencia física directa, esta suele ser más penada por la ley que el abuso y una de sus formas es la violación, un acto sexual forzado; hasta la explotación, donde el explotador gana dinero obligándola a mantener relaciones sexuales.
Sin embargo, la máxima expresión de violencia contra la mujer es el feminicidio. Un crimen masculino provocado por la simple condición de la víctima de ser mujer. Está motivado por la misoginia, la ira, los celos y el placer. Puede ser de tipo lesbicidio (por ser lesbiana), serial (por parte de un violador sexual sádico), racial (por cultura y físico diferentes), íntimo (de pareja o expareja), o por honor (de parte de la misma familia a la que deshonró).
¿Por qué hay desigualdad entre hombres y mujeres? ¿Por qué las mujeres son agredidas? ¿A qué se debe tal misoginia? John Berger propone una explicación a esta clase de fenómenos en su libro Modos de ver. El autor contrasta la presencia femenina con la masculina: mientras que la del hombre sugiere una promesa acerca de lo que es capaz de hacer, y es una pretensión de poder sobre otros; la de la mujer por su parte expresa todo lo contrario: lo que le pueden hacer a ella, y el poder que tienen sobre ella. En este sentido hay una limitación, que obliga a la mujer a examinarse constantemente y que todos sus actos que constituyan su presencia reflejen el trato que esta desea recibir, limitación que el hombre no tiene. En palabras del autor:
Los hombres actúan y las mujeres aparecen. Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas. Esto determina no solo la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres, sino también la relación de las mujeres consigo mismas. El supervisor que lleva la mujer dentro de sí es masculino: la supervisada es femenina. De este modo se convierte a sí misma en un objeto y particularmente en un objeto visual, en una visión (Berger, p.55).
Es injusto que las mujeres deban de comportarse de determinadas formas para recibir buenos tratos, cuando se supone que llevar una vida libre de violencia es un derecho humano, no un derecho para los hombres exclusivamente. Las mujeres también somos humanas. Lo anterior es algo que trata el himno Un violador en tu camino con los versos: Y la culpa no era mía ni donde estaba ni cómo vestía. El violador eres tú.
Y es que ese supervisor masculino del que hablaba Berger es un maestro con el que toda mujer ha sido criada, un maestro que está en todos lados: la casa, la escuela, el trabajo, la calle, la iglesia. Vivimos en una sociedad donde el hombre puede andar sin camisa en cualquier sitio, pero la mujer es penada si no se cubre. Recuerdo que asistí a un colegio católico hace años donde me regañaban y reportaban por no estar todo el día muriéndome de calor con un chaleco ridículo para tapar mi busto por debajo de la camisa. Cuando mi madre cuestionó esa regla con el coordinador, este le dijo: “Es para evitar que les den tentaciones a los niños”. Claro que más de una vez me tocó aguantarme con el chaleco y ver cómo nadie les decía nada a los chicos cuando estos decidían jugar sin camisa en la cancha de basquetbol.
Hace unos meses me enojé mucho cuando escuché una predicación de una iglesia cristiana acerca de cómo deben comportarse las mujeres: Dios es la autoridad y para las mujeres esta se expresa a través de los hombres, por lo que ellas se deben someter, la sumisión al marido no es esclavitud ni obediencia ciega, sino una obediencia a Dios, la renuncia a un derecho para servir al marido como mujer, obediencia que trae un beneficio. ¿Y cómo se debe una de sujetar a él? Sin hablar, solo con la conducta, ellas deben ser castas, respetuosas y no deben de llamar la atención.
¿Y por qué ser sumisas? En la predicación, si bien dice que no se pretende decir que la mujer debe aguantar malos tratos, sí habla de los beneficios de hacerlo de una forma romantizada, pues pone dos ejemplos: la historia de una mujer que se sometió a su marido por amor y con la intención de convertirlo para Dios, ella aguantó violencia e infidelidades, pero tuvo un final feliz porque hizo que cambiara, pues la conducta comunica más que las palabras y estas son vistas por el marido, quien las verá como si fuera un inspector y notará que ella vive con gozo por Dios como un “cliente satisfecho”; y el de La bella y la bestia, como una demostración de que solo siendo buena, paciente, misericordiosa y aguantadora puede conquistar a la bestia. Luego pide a las mujeres que sean mansas, tranquilas, gentiles, amables, buenas y que se sometan a sus maridos, incluso renunciando a cosas por amor, ya que Dios lo valora.
¿Cómo se deben vestir y arreglar las mujeres? Con respeto para con sus maridos, sin llamar la atención. Lo peor que puede hacer es vestirse para “provocar a los hombres”. Su vestimenta debe externar un corazón con la intención de alabar a Dios y no a su propia belleza o deseo de ser alabada, y mucho menos en la iglesia porque Dios es quien debe recibir la atención ahí. Ellas no deben dejarse guiar por las modas en un mundo donde se pueden usar cosas más atrevidas, entalladas y provocativas, sino que debe examinar sus motivos y metas al vestirse ¿la belleza de ella o su amor hacia su marido?
También habla del rol de las mujeres dependiendo de su situación: las mayores, como unas maestras para las más jóvenes de que amen a sus maridos e hijos, sean prudentes, castas y cuiden sus casas por Dios. Si la mujer es casada que tome su papel como ayuda idónea, sin escuchar el pensamiento post modernista que incita al individualismo, a la autosuperación, al hecho de que una es lo más importante y valioso, y que puede salir adelante incluso si su marido y familia se van. Cabe mencionar, cómo recalca que eso último sólo está bien si no hay más remedio que quedarse sola, pues el señor dice que ellas deben amar y someterse, quizás renunciando a su comodidad y derechos por un bien mayor, por el bien de ganar al marido para Dios. Ella no debe querer tomar el liderazgo de la familia, sino dejárselo al marido, que ella deje ya de tomar un rol que no le pertenece y permita que se haga la voluntad de Dios con su marido. Si la mujer es soltera su sugestión debe ser por su padre hasta que esté la encamine hacia un buen marido y obedecerle cuando desapruebe a algún hombre para casarse, sometiéndose a lo que su padre le diga.
Creo que está de más decir que si ya tenía dudas sobre la biblia y la religión, esa predicación fue la gota que colmó el vaso y por la que perdí toda creencia. ¿Cómo es que los religiosos excluyen términos como esclavitud y obediencia ciega de la palabra sumisión habiendo dicho todo eso? Da igual como nos arreglemos ¿Por qué tanto énfasis en enseñar a las mujeres cómo debemos vestirnos en vez de enseñar a los hombres a respetarnos? ¿Por qué debemos estar sin palabras? Si van a romantizar tanto el sacrificio de las mujeres por una relación, luego no se extrañen cuando haya feminicidios.
¿Por qué la mujer debe ser sólo una ayuda al hombre, limitada al hogar y no nos pertenece el rol del liderazgo? ¿En serio la autoridad masculina sobre la mujer siempre va a ser más importante que su propio bienestar? ¿Qué hay de cuando la pareja o el padre es un violento, también nos debemos aguantar porque “glorificamos al señor? ¿Y qué va a saber un mal padre, esposo y hombre, cuando se trata de juzgar qué hombre le conviene o no a su hija? Y lo más lamentable de todo es que este tipo de cosas con creencias muy arraigadas de las religiones católica y cristiana, las cuales tienen un gran número de seguidores alrededor del mundo.
Es imposible escapar de ese maestro con el que hemos estado toda la vida. Nos dice que hacer, cómo podemos y cómo no podemos vestir. Razón por la que no es de extrañar que se culpe a la víctima de una agresión por haber “dado motivos”. Especialmente por parte de las personas más conservadoras, desde los hombres del patriarcado hasta las mujeres que ya están tan controladas que obedecen y defienden la razón del maestro. Pero si hay algo que nunca toman en cuenta es la gran ver-dad de esos versos del himno: el violador siempre va a ser él, porque tiene libre albedrío, así que el pensamiento y acción de agredir fueron suyos no de la mujer.
Pero en la realidad ninguna mujer, da igual si obedezca al maestro o no, se libra de todas las agresiones que puede sufrir por el simple hecho de que es mujer. Así que ¿cuál es el punto de ser sumisas y aguantarse la desigualdad y violencia? Lo anterior lo comprueba la instalación What were you wearing? (¿Qué llevabas puesto?), creada por Jen Brockman, e inspirada en el poema homónimo de Mary Simmerling. La obra se trata de una exposición de la ropa que usaban unas víctimas de violación, las cuales muestran diversas prendas cotidianas, tales como pijamas, vestidos, trajes de baño, faldas, ropa deportiva, una chilaba, una prenda masculina y hasta un traje de policía.
De acuerdo con la artista: “Preguntar (…) a una persona qué llevaba puesto cuando fue víctima de una violación no le cuesta nada a quién pregunta, pero a quien la ha sufrido no hace más que provocarle sentimientos de culpa”. Ver la obra genera una reflexión acerca de cómo al final del día no hay diferencia entre ropa más holgada y cubriente como una chilaba (túnica que se usa en medio oriente), con un vestido corto, ya que los violadores no distinguen a su víctima por su ropa.
Últimamente ha habido numerosos actos de protesta debido a la violencia contra las mujeres. Uno de ellos, por ejemplo, fue cuando un grupo de feministas grafiteó el Ángel de la Independencia del zócalo de la ciudad de México. Muchos tacharon ese acto de vandálico e inmoral, y sí, dañaron un monumento histórico; qué triste, pero más triste es la motivación que tuvieron para hacerlo. Escribieron cosas como: México feminicida, la patria mata, asesinos, con nosotras no se juega, entre otros mensajes. ¿Qué tan mal debe de estar la situación para que digan esas cosas? ¿Por qué debería de haber más indignación por unos grafitis que por la muerte y el sufrimiento de las mujeres?
Con lo anterior, no digo que esté bien y que el primer recurso de manifestación deba implicar hacer destrozos, solo digo que estas son medidas desesperadas ¿Y por qué son desesperadas? Porque sigue sin haber cambio con solo decir las cosas. De hecho, este es el origen de toda manifestación, sea pacífica o no. No se hacen porque se quiera causar alboroto, se hacen por necesidad. Y si las mujeres ya han intentado de todo por un trato digno y justicia para las agresiones y feminicidios y no han obtenido los resultados que se necesitan, entonces no hay porqué juzgar ningún acto de protesta.
Sylvia Path dijo alguna vez: “Haber nacido mujer es mi gran tragedia, sin embargo, esto no tendría por qué ser así”. ¿Por qué dos cromosomas XX tendrían que ser una tragedia? Este supervisor masculino interno que tenemos, este maestro que nos sigue a todos lados diciéndonos qué podemos y qué no podemos hacer no nos enseña más que mentiras, nos dice que si somos de cierta manera nos van a respetar. Pero en la obra What were you wearing? se ve que ni siquiera la ropa que no es “provocativa” puede librarte de ser violada.
El machismo, patriarcado, discriminación, agresión sexual y feminicidio son las verdaderas tragedias que no deberían estar ligadas con la condición de ser mujer. Ser mujer podría ser todo lo contrario a una tragedia, en tanto el mundo estuviera dispuesto a cambiar y a ser igualitario, pero esto no puede pasar si no erradicamos a este mal maestro que ha infectado a la humanidad.
Referencias
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- Torres A. (s.f.). Las 5 diferencias entre machismo y misoginia. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/diferencias-machismo-y-misoginia
- Torres A. (s.f.). Misoginia: 9 actitudes que retratan a las personas misóginas. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/misoginia-actitudes-personas-misoginas
- Torres A. (s.f.). Patriarcado: 7 claves para entender el machismo cultural. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/patriarcado-machismo-cultural
- Torres A. (s.f.). Personas machistas, estas son las 8 creencias que las caracterizan. Psicología y Men-te. https://psicologiaymente.com/social/personas-machistas
- Berger. J. (s.f.) Modos de ver. Editorial Gustavo Gili.
- Barajas E. [Iglesia Bíblica El Faro]. (2021, 31 de enero). Culto del 31 Enero de 2021 [Vídeo]. Youtu-be. https://www.youtube.com/watch?v=YDR34qqAwhg
- Corbin J. A. (s.f.). Los 13 tipos de agresión sexual (características y efectos). Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/forense/tipos-de-agresion-sexual
- La Sexta ( 8 de diciembre del 2019). ‘Un violador en tu camino’, el himno contra el machismo que recorre el mundo: el baile y la letra completa. La sexta. https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/un-violador-en-tu-camino_201912085decdd020cf2203004e7ea6e.html
- Castillero O. (s.f.). Las 4 diferencias entre violación y abuso sexual. Psicología y mente. https://psicologiaymente.com/forense/diferencias-entre-violacion-abuso-sexual
- https://psicologiaymente.com/tags/sexismo
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