De la indiferencia al compromiso: el cambio que Latinoamérica necesita
Este texto forma parte de la editorial del primer número de nuestra Revista Albores Caipell
A pesar de las dificultades presentadas durante estos dos años, cual fénix que surge desde las cenizas, como el resurgimiento de una especie casi extinta o la reivindicación de una notable empresa, aparece la quinta entrega de nuestra revista, cuyo único objetivo es unir a los corazones hispanoparlantes dispersos por todo el mundo.
Las últimas noticias en Latinoamérica han dejado entrever la precaria y corrompida sociedad en la que muchos estudiantes luchan por conseguir algo en la vida. Lo que pasó en Ecuador no es ajeno. Si se aplicaría las mismas medidas, mañana tal vez hubiera atentados en las universidades, mercados o centros comerciales, en cualquier país de Sudamérica.
Un joven que actualmente carece de recursos económicos se encuentra en un escenario enrevesado e intrincado: debe escoger el camino del bien o del mal. Y ambos son, a su vez, difíciles de separar. Las oportunidades para mejorar nuestra sociedad se ven afectadas por la corrupción. Los niños y adolescentes son los más vulnerables. Nos hemos acostumbrado a mirar solo lo nuestro, y somos capaces de ignorar y manchar nuestra reputación por conseguirlo. Nos volvimos insensibles ante la matanza, el asesinato y la violencia que suceden frente a nuestros ojos, día a día. Aplaudimos cuando un niño engaña a un adulto, nos reímos con las bromas que guarden relación con el robo, la delincuencia, el adulterio…. Si queremos una sociedad diferente, debemos empezar por nosotros mismos.
Debemos comprender que la Educación, Alimentación y Salud son el pilar de del desarrollo. Debemos educar a nuestros hijos, si queremos un entorno más tranquilo y favorable. El país necesita de más jóvenes comprometidos con el cambio de pensamiento, el cambio de axioma. Creer en una comunidad más justa y sensible, en la que todos puedan desarrollar su máximo potencial y puedan cumplir sus sueños y alcanzar el éxito, para no quedarnos sentados sobreviviendo, pensando en un «¡Qué hubiera pasado si?» o «¡Si no hubiera…?». Empecemos, primero a cambiarnos.
Debemos comprender que la Educación, la Alimentación y la Salud son el pilar del desarrollo. Eduquemos a nuestros hijos si queremos un entorno más tranquilo y favorable. El país necesita más jóvenes comprometidos con el cambio de pensamiento, el cambio de axioma. Debemos creer en una comunidad más justa y sensible, en la que todos puedan desarrollar su máximo potencial, cumplir sus sueños y alcanzar el éxito, para no quedarnos sentados sobreviviendo, pensando en un «¡Qué hubiera pasado si…?» o «¡Si no hubiera…?». Empecemos, primero, a cambiarnos.
Atte. Editor




